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Alejandro Gonzalez | 21:09

4 Principios importantes para un maestro de niños Cristiano

Un maestro de niños es un maestro de transición pues mientras hoy enseñamos y preparamos a pequeños si nuestra enseñanza ha sido dada bien en el futuro podremos ver en esos mismos niños a hombres y mujeres de propósito para nuestra nación, cumpliendo roles de importancia en la sociedad en que ellos convivan a diario. Por tanto un maestro debe saber observar cuales son las características de los niños que vamos a tener a cargo en nuestro grupo o clase pues es muy importante tener una 'visión de grupo' y poder implementarla.

El discípulo no es mayor que su maestro pero...

Para hacer esto posible es necesario como maestros es importante no considerarnos que estamos tan arriba de nuestros alumnos -aunque si un poquito-, por lo que tenemos que desestimar nuestra preparación espiritual -tengamos en cuenta que muchos de los maestros ya son maduros en Cristo y piensan que los niños tienen o pueden comprender conceptos espirituales que a veces para los mismos grandes les es difícil- por tanto hagamos un poco de memoria y volvámonos como aquellos niños que supimos ser. Necesitamos buscar mas a Dios en oración para poder dar, debiendo aprender a estar a la altura de nuestros aprendices hoy y futuros maestros.
MT. 7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Aunque ya estar en 'autoridad delegada' es importante el maestro tiene que enseñar de acuerdo a lo vivido, pues el maestro no tiene autoridad por lo que impone sino por lo que sabe explicar con entendimiento y esto viene de la experiencia diaria, lo demás solo es intelectualismo. Hay personas que tienen una posición reconocida ante la gente pero que sin embargo por el no vivir diario de acuerdo a un corazón dócil a Jesucristo han permitido perder sus ministerios, pues lo que enseñaban, no lo vivían (testimoniaban).

La compasión del maestro es que el alumno sea edificado
Mt. 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
Muchas veces vamos a tener que ser movidos a compasión por lo que deberemos atrasar nuestra clase y aprender a priorizar aquellas cosas que pueden perjudicar a nuestros alumnos. Ejemplo: Falta de comida, maltratos, discapacidades, etc.. Con respecto a esto recuerdo en una de las 'Horas Felices' que dirigíamos junto a otros hermanos una niña ciega. Ella quería participar por lo que mi esposa en cada juego de destreza física que se realizaba, la tomaba del brazo a corría a la par -los demás niños de a poco fueron cuidándola y quitando todo lo que pudiera ser de tropiezo de su camino- y Mary* comenzó a ganar.

El maestro debe saber paliar para ayudar a vencer
Mt. 15:32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. 
El maestro tiene que paliar las necesidades de los alumnos y así como en el ejemplo anterior Andrea que fue movida a compasión por aquella niña siendo premiada con el despertar de una mayor 'autoestima' por parte de Mary*, muchos de los que empiecen a recorrer este hermoso ministerio que es enseñar tendrán que aprender a 'compadecerse con fe' de que su anhelo sera contestado por el Padre.

La Palabra del maestro debe sanar espiritualmente
Mt. 20:34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.
El maestro debe sanar a cada alumno espiritualmente, para que así cuando demos la Palabra en la enseñanza preparada pueda convertirse en el alimento espiritual para los alumnos que la escuchen.
Es importante no dejarnos caer en nuestra 'pasión espiritual' y confundir sanidad espiritual con la sanidad física por lo que tengo que ayudar a cada niño y no dar falsas expectativas. Aunque Dios es supremo y el cumplirá su voluntad con cada niño de acuerdo a Él, el corazón de un niño es muy frágil y las falsas expectativas pueden herirlo gravemente al no cumplirse.

Por último estos principios los aprendí mientras estaba cursando LAPEN Córdoba, y el saber capitalizarlos en mi vida fue gracias a que la hermana que los enseño hasta la actualidad los vive a diario -aun sigue enseñando en este gran ministerio- y aunque hoy en mi caso enseño mas a jóvenes u adultos siguen vigentes en mi corazón, pues solo hay que cambiar la palabra niño por la de Adolescente, Joven, Adulto u Anciano.

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