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Alejandro Gonzalez | 17:09

Un niño confiado en Jesus, es un 'niño feliz'

Los cuatro siguientes pasos son muy importantes de tener en cuenta, tanto seamos maestros de niños o de adultos pues de seguro en nuestro servicio sacerdotal diario los usaremos constantemente.

Por lo que es necesario tener en cuenta que sin una vida de oración agradable al Señor nuestras enseñanzas solo quedaran en palabras vacías, pues no es con nuestra sabiduría humana sino con la sabiduría y poder de Dios que deben ser enseñadas cada una de las lecciones. Es decir quien debe obrar y llevarse las adulaciones es el Espíritu Santo.

Los cuatro pasos
  1. Dios ha hecho a todas las personas con la capacidad de amar pero también con la necesidad de ser amado, por lo que si el niño u alumno recibe lo contrario a ello por la causa que fuese de seguro se sentirá mal, se aislara, tendiendo a separarse de sus pares debido a que no sabrá como relacionarse o acercarse a los que les demuestran amor o cariño. En otros casos algunos niños llegan a buscar la atención de las personas y seres queridos por medio de llorar, tener enfermedades o simplemente por otros formas de llamar la atención.
  2. También es necesario poder valorar a los niños, estimulándolos a terminar con lo tarea u actividad emprendida aunque los demás alumnos ya hayan finalizado. Esta situación pocas veces tenida en cuenta por los maestros hace que los niños no se sientan valorados, incentivando a un sentimiento de inferioridad o baja autoestima y haciendo que los niños muchas veces decidan pasar desapercibidos en la clase, actitud que ellos trasladaran a su madurez. Otros en cambio se volverán perfeccionistas por ser valorados en demasía por lo que hacen y no por lo que son.
  3. Un niño confiado es un 'niño feliz' por lo que no sera común ver en ellos, debilidad, ansiedad u inferioridad, ni reacción o maneras agresivas.
  4. Cuando un niño no puede suplir la necesidad de la actividad constructiva veremos niños aburridos que no saben compartir con los demás pudiendo buscar el aislarse de los demás por medio de la soledad. 
En fin estos cuatro puntos anteriores nos enseñan como maestros de niños a:

Mirar: el comportamiento del niño con atención.
Analizar:  Porque el niño hace determinadas cosas.
Entrevistar: al niño aparte de los demás niños, pero a la vista de los demás maestros. A su familia y amigos.
Saber: Cuales son las influencias que tiene, observar su carácter y cuales son sus necesidades, tanto individual como de grupo familiar.
Tratar: de presentar opciones posibles para solucionar problemas que estén a nuestro alcance no creando falsas expectativas. Estás opciones pueden ser por medio del maestro, ONGs u organismos estatales que estén a disposición.
Rogar:  al Señor para que nos de sabiduría y discernimiento para tratar cada temática.
Obrar: En consecuencia a lo observado y no en las expectativas o metas del grupo, ya tendremos tiempo de poder incluir al niño al grueso del alumnado -algo que de seguro sera hecho por el mismo- primeramente esta la solución a nivel particular.

(Fuente: Apuntes propios tomados en clase de LAPEN)

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