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Alejandro Gonzalez | 13:54

¿Un testigo de la muerte de Cristo en Niebla?

Muchos investigadores de la vida de Jesucristo han querido responder a la pregunta de si existió un testigo de la muerte de Cristo comprobable pues la respuesta a esta pregunta eliminaría una de las excusas mas puestas por los ateos dándoles a su vez la oportunidad de convertirse en 'Tomas' -el discípulo que solo creyó cuando vio a Cristo y este le hice tocar sus heridas-.

Tal parece que sí y sobre esta hipótesis de la que al parecer hay bastantes indicios que así la prueban, ha construido parte de su primer libro el Español -onubense- Ángel Becerra, que ha sacado a la luz un listado de relatos cortos bajo el título de 'Recuentos', el cual sera presentado el próximo 23 de enero.

El libro es el resultado de una original mezcla de investigación y ficción, que ha tomado como base algunos elementos reales que se encuentran en la localidad de Niebla, de donde es natural Becerra, entre los que destaca un cipo funerario del siglo II después de Cristo (una especie de lápida) que está en la iglesia de Santa María de la Granada.

La mencionada lápida con el nombre de Claudio Fabato, presunto testigo de la crucifixión de Cristo, que además "tiene una lápida también con su nombre en un pueblo cercano a Roma, Rignano Flaminio, tuvo que ser alguien relevante en Niebla, porque no se le hace una lápida de este tipo a cualquiera ni se la conserva con el paso de los siglos".

Según Becerra, "está demostrado históricamente que Fabato existió" y que "en algún momento de la historia, Niebla fue comandada por un decurión", aunque no hay constancia histórica de que se tratara de la misma persona. No obstante, en 1934 un cura local publicó un libro en el que recoge una carta que un decurión romano envió desde Jerusalén a su pareja que vivía en Niebla, en la que le cuenta a ella que ha sido testigo de la crucifixión de Cristo.

El original de la carta no se ha encontrado, pero el contenido se recoge en el libro de dos notarios, Jerónimo de la Fuente y Alonso Avendaño, que lo tradujeron del latín al castellano.

El autor es licenciado en Humanidades y profesor, y con este libro de relatos se inicia en el mundo de la literatura, "la antesala, quizás, de otros proyectos que están en camino".

(Fuente: EFE)

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